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Beautiful Landscape

Mi experiencia

Formar parte del movimiento vegano o antiespecista es una batalla dura, sientes que luchas contra la mayoría de la población mundial. Pero vale la pena, vale la pena por la satisfacción que nace de dentro cuando encuentras a alguien defendiendo vuestra -por ahora- pequeña lucha, pero sobre todo por defender a los que no tienen voz.

En la entrada de hoy voy a contaros cómo fue mi experiencia y, a su vez, cómo decidí cambiar todos mis hábitos alimenticios de un día para otro con total sinceridad.

En primer lugar creo que es de relevancia destacar que siempre fui una persona que consumía mucha carne y sin remordimiento. Nunca sentí ningún tipo de rechazo hacia los alimentos de origen animal. Decía amar a los animales mientras los comía. Esa fue la base de la que partí. 

Recuerdo que todo comenzó al leer una encuesta en twitter que preguntaba: ¿Y tú por qué razón comes carne? La encuesta contaba con cuatro posibles opciones de las que solo recuerdo una: "Porque me gusta", mi respuesta elegida. Sin saber por qué dicha encuesta despertó cierta indignación en mi persona, me sentí ofendida, pero no le di importancia y al rato me olvidé. 

Sin embargo, el movimiento antiespecista cada vez iba ganando más terreno en las redes sociales, las cuentas sobre activismo vegano fueron creciendo y era inevitable encontrarse a veces con algún post que defendiera la lucha. La indignación que sentí en un primer momento comenzó a convertirse en rechazo: "A mi no me tiene que decir nadie lo que comer y lo que no". 

En aquel momento tenía una amiga vegana, y por una razón u otra siempre que estaba con ella sentía la necesidad de exponer razones por las que el ser humano debía consumir carne, aunque este no fuera el tema de conversación. El rechazo que sentí en un primer momento comenzó a convertirse en remordimiento. 

Fue entonces cuando comencé a investigar, empecé a buscar esas cuentas de activismo vegano que antes tanto evitaba. Descubrí que el veganismo quizás no fuese tan malo para la salud como pensaba, y que quizás comer un trozo de animal al día no era tan necesario. Al ser una persona con anemia desde hace muchos años consulté con mi médica si cambiar toda mi alimentación podría suponer un problema, me contestó que una alimentación vegana bien llevaba a cabo podría ser incluso más saludable. 

Ya estaba prácticamente decidida, solo me faltaba un último empujón que me llevara a par el paso. Este era conocer qué es lo que hay detrás del sobre de jamón que encontramos en cualquier supermercado. Me armé de fuerza y busqué en internet videos que mostraran cómo son los mataderos de puertas hacia dentro. Sigo pensando que si estos estuvieran en medio de las ciudades y con cristales como paredes nunca más se consumiría carne.

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Vaca y lechón
Niño, proceso de llevar, cabra

Mi evolución

1

Indignación

2

Remordimiento

3

Cambio

vegano Trio
Ojo de vaca
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